Así me dejaste forrito, pensando,
con un dedo en la boca,
y torturándome con una maldita música emo
que lo único que hacia era que mi cabeza
de vueltas, vueltas y más vueltas.
¿Qué hacía pensando en vos?
Maldito gato refugiado,
ese día que me dijiste, lo que me dijiste,
te juro que desee que te caiga una bomba atómica
ENCIMA TUYO Y QUE NADIE TE SALVE.

No hay comentarios:
Publicar un comentario